Febrero de 2013

Tour De Los Andes


Corría el mes de Noviembre de 2012 y con Julieta, estábamos en El Parque Nacional Torres Del Paine en Chile, prontos a competir en la Primer Maratón Internacional y navegando en internet, contestando Mails y chequeando equipo dentro del Lodge Cerro Guido, gentileza que nos brindaron unos amigos para poder alojarnos en cercanías de la largada, es que surgió la idea de participar en el Tour De Los Andes.

Lo primero era saber si algún Sponsors podía colaborar con esta gran carrera del MTB ( Bicicleta de Montaña ), que se desarrolla en la ciudad de Bariloche, fue entonces que como viene haciendo hace ya largo tiempo, Viento Oeste,un local de ropa de montaña increíble en El Chaltén y sus dueños, Susana y Ricardo, fueron los primeros en ayúdanos ara que el sueño de ir a este desafío fuera posible.

Luego se sumó Hielo&Aventura, de la ciudad de El Calafate, quien colaboro también ara poder viajar y cumplir con una nueva competencia a nivel Nacional e Internacional.

Arribamos a Bariloche el día Jueves 14 de Febrero y nos dirigimos directamente a la acreditación en el Cerro Catedral, ahí nos encontramos con una multitud de corredores, con sus bicicletas que más que bicicletas algunas son naves espaciales! Si la tecnología en el MTB cada vez es más de punta y no hay límite en el desarrollo de las mismas.

Luego de pasar por el primer punto de control de equipo, nos dirigimos a el sector de entrega de números y pasaportes, retiro de remeras y la foto oficial.

Los nervios crecían a medida que la noche llegaba y nos alojamos en cercanías de la largada en un modesto pero cálido hotel de la Villa del cerro catedral, donde para nuestra sorpresa estaba lleno de corredores y fuimos excelentemente recibidos, compartimos una cena de camaradería con compañeros de Carrera y nos fuimos a descansar.

La largada fue programada para las 8:30hs y ese fue el horario en que la muchedumbre de 300 corredores coreo el descenso del reloj en 10,9,8... Hasta llegar a el 1 y largamos... La primer etapa fue a mi parecer muy bonita y de rápida ascensión, terminando en el camping suizo, lugar donde la organización nos tenía listas las carpas para pernoctar.
El día fue poniéndose cada vez más feo y lluvioso, con un desenlace de lluvia fina y permanente a lo largo de toda la noche.

Sin dudas que para nosotros la camaradería de las carreras es muy importante y enriquecedora, el ánimo de los corredores, sus chistes, los personajes que se revelan y la posibilidad de intercambiar experiencias, lo hacen aún más reconfortante en medio de un clima duro y frío.

La segunda etapa recorrería ya más km y el desnivel nos haría darlo todo en cada metro de competencia, subidas abruptas y un clima fresco en la cima del Cerro Otto, son algunas de las razones por las cuales al entrar en el predio de Dos Valles, todos los corredores, incluyendo los punteros, decían... Dura la etapa eh?

Este día nos castigo mucho más el clima, y el frío descendió hasta los 0 grados en el campamento del segundo día de competencia. Como todas las noches, la charla técnica nos llevo a reunirnos nuevamente frente a la pantalla gigante y escuchar las observaciones de los organizadores, luego, el guiso de arroz y verduras nos templo el cuerpo, que ya empezaba a sentir el rigor de una noche larga de frío y lluvia.

Las carpas esa noche hicieron que nos remontáramos a entender las inclemencias de los montañosas en sus aproximaciones para escalar, y la humedad fue subiendo hora tras hora. Con pocas horas de sueño nos levantamos bien temprano, 6 de la mañana, para encarar la última etapa del Tour, la largada estaba estipulada para las 8:30hs pero fue postergada, y finalmente partimos a las 9hs. Este día sería el más largó y mi reloj marcó 80 km, fue una etapa durisima con detalles de trepadas de tranqueras, terreno blando, barro en cuestas, badeos de arroyos, con una subida desgastaste de 8km finales hasta llegar a la plaza principal de el Cerro Catedral.

Con mi compañera de vida y carreras, Juli, nos miramos unos instantes previos a pasar el arco de llegada,en una fusión de alegría y sufrimiento, nos tomamos de la mano y comenzó lo que hasta hoy día recuerdo con más satisfacción... El llanto de la emoción... Se había cumplido un sueño, habíamos terminado lo que hacia meses atrás no nos imaginábamos, juntos, los dos, habíamos participado del Tour De Los Andes y nos metíamos en el podio con un segundo puesto...

Nada de esto hubiera sido posible sin que el coraje, la fortaleza y el temperamento deportivo de Julieta, mi compañera, hubiese estado tan alto en los últimos metros de la etapa final, cuando le dije ya no puedo más, y ella solo miro hacia atrás, se acercó y me entrego su último sustento de barra energética con la cual retome fuerzas y llegamos a la meta...

Es por todo esto que debía contar lo vivido en esta carrera, que desde ahora marcara un antes y un después en mi vida...

Para finalizar, quería dejarles solo un pensamiento, que en la vida deportiva como en nuestras propias vidas, el no puedo siempre se revierte y los sueños se hacen algún día realidad...